Muchos proyectos se retrasan simplemente porque no está claro qué tipo de estudio se necesita o cómo presentarlo correctamente.
Cuando el expediente no cumple los estándares técnicos, el Ministerio observa el estudio y exige correcciones, lo que atrasa la aprobación.
Si inicias actividades sin la autorización arqueológica, puedes enfrentar sanciones o suspensión inmediata de obras.
No todos los profesionales pueden realizar estudios arqueológicos. Se requiere un equipo autorizado y con experiencia comprobada.